Al igual que ocurre en muchas religiones, el budismo ha sido fuente de inspiración para el desarrollo de diversas sendas de práctica, corrientes filosóficas y rituales. En su amplio panorama, encontramos una variedad de linajes, pero destacan especialmente dos: el Theravada y el Mahayana. El Mahayana, a su vez, engloba al Vajrayana como uno de sus componentes. Esta diversidad de enfoques y corrientes dentro del budismo ha enriquecido su tradición a lo largo de la historia, ofreciendo a los seguidores diferentes perspectivas y prácticas para explorar y seguir.

En las escuelas Mahayana de enseñanza budista, ponen un fuerte énfasis en buscar la iluminación en beneficio de todos los seres, en lugar de buscar la liberación personal exclusivamente. Para esto, siguen el camino del Bodhisattva del Mahayana. Por otro lado, el camino Theravadan tiene como objetivo alcanzar el estado de Arhat.

Una distinción importante es que el Mahayana aboga por abrazar la ilusión con compasión, mientras que la disciplina Theravadin tradicional se aleja de la ilusión samsárica con el propósito de alcanzar el despertar espiritual.

Es relevante mencionar que el Tantra, un enfoque no dual que emplea diversas técnicas hábiles para la transformación, se fusionó con el Mahayana, dando origen al tercer vehículo del budismo.

Creencias y prácticas del budismo Vajrayana

La idea fundamental en las escuelas Mahayana es que cada uno de nosotros alberga una naturaleza búdica en su interior. Es importante tener en cuenta que en el budismo, en realidad, no se basa en creencias dogmáticas. Las enseñanzas del Buda enfatizan la importancia de examinar sus preceptos de manera personal, en lugar de aceptarlos ciegamente por su autoridad, y luego realizar nuestras propias reflexiones.

El acceso a nuestra naturaleza búdica y su manifestación se logra a través de prácticas espirituales sinceras. En el budismo, esto se logra principalmente mediante diversas formas de meditación, como la meditación en silencio, la visualización, la recitación de mantras, las plegarias, ejercicios físicos y técnicas de respiración, y cánticos de realización. La esencia genuina del yo y la verdadera naturaleza de la realidad son, en última instancia, indivisibles; la realidad es experimentada como no dual.

El budismo Vajrayana, por su parte, sostiene la posibilidad de alcanzar la iluminación en una sola vida, en lugar de requerir una larga práctica ética, moral, compasión y meditación. Este enfoque se apoya en el uso de herramientas espirituales, como la visualización y la recitación de mantras, así como ejercicios físicos y técnicas de respiración, que aceleran esta transformación. No obstante, el elemento central que se considera que acelera la realización es la conexión mente a mente y la devoción a un maestro genuino y a seres iluminados.

El tantra y la meditación dentro de este estilo

Ahora vamos a ver qué sentido cobra el tantra y la meditación dentro del budismo Vajrayana. Es importante conocer esta información para sacarle la verdadera esencia a nivel de vida sexual.

Meditación

En el budismo Vajrayana, la meditación es una práctica fundamental para alcanzar la comprensión espiritual y conectarse con el presente. En esta tradición, la mente se considera un espacio sagrado donde ocurre una profunda transformación interior. Aunque la meditación a menudo se centra en técnicas de respiración, es importante destacar que existen diversas herramientas espirituales que los budistas Vajrayana pueden emplear para enriquecer su viaje hacia la realización de su naturaleza búdica. Estas herramientas adicionales les ayudan a potenciar y fortalecer su conexión con lo espiritual y a profundizar en su exploración interior.

Tantra

La palabra “tantra” proviene del sánscrito y significa “tejer”. Este término se refiere al intrincado entrelazamiento de las enseñanzas budistas con la práctica budista. En tibetano, se utiliza la palabra “gyu” para referirse al tantra, que se traduce como “continuidad”. En Occidente, a menudo se asocian las prácticas tántricas con la sexualidad y el adiestramiento sexual.

Es importante destacar que, si bien el budismo incluye instrucciones espirituales relacionadas con la conexión sexual, los tantras, en su conjunto, se refieren a los textos tántricos que transmiten doctrinas espirituales destinadas a guiar a los practicantes hacia la iluminación a través de la meditación, los mantras y otras prácticas espirituales. Estos textos buscan llevar a la persona hacia el estado de budeidad, que es la realización espiritual máxima en el budismo.

¿Por qué el Budismo Vajrayana mejora la vida sexual?

Si pones en práctica esta modalidad puedes tener la certeza de que en la gran mayoría de ocasiones verás como la vida sexual va a mejorar para ti y tu pareja. Se ha demostrado que los beneficios son grandes, siempre y cuando se practique correctamente. Como otras ideologías, es importante ser consciente de que no vamos a disfrutar de sus beneficios a la primera. Vamos a tener que entrenar para poder disfrutar de la verdadera esencia.

Uno de los principales motivos por los cuales mejora la vida sexual es porque las prácticas del Vajrayana apuestan por vivir el presente a través de la consciencia. Eso hace que el nivel de intimidad sea más grande y se pueda disfrutar mucho más del momento.

A través de las diferentes prácticas de meditación del Vajrayana se puede conseguir que las personas se relajen. Cuando una persona se relaja, consigue dejar de lado la ansiedad y el estrés. Al olvidarse de los problemas, se centra más en el presente y puede sentir cosas que de otra manera no podría sentir.

A través del Vajrayana se pueden realizar diferentes técnicas con las cuales mantener un buen control de la energía sexual. Canalizar la energía es una de las partes más importantes, pero también de las más complicadas. Es importante el entrenamiento y la concentración para comenzar a conseguir una buena canalización de la energía sexual. La ventaja es que cuando se consigue se puede sentir una sensación de vitalidad y placer mucho más grande.

El Vajrayana promueve la conciencia de la naturaleza efímera del placer y el sufrimiento, lo que puede cambiar la relación de una persona con el placer sexual, evitando la búsqueda descontrolada de gratificación.